28 de setembre de 2020

Parálisis no. Pero riesgos, tampoco (II). Seguridad

La seguridad es un término que en tiempos de la pandemia adquiere una doble perspectiva. Por un lado, la que tiene que ver con la responsabilidad personal de seguir las normas de prevención dictadas por las autoridades sanitarias, para protegernos y proteger a nuestros familiares y vecinos. Las distancias de seguridad, el cumplimiento de las limitaciones en las reuniones sociales, el uso obligatorio de las mascarillas, etc. Y, de otro lado, desde un punto de vista municipal, tiene que ver tanto con medidas de carácter urbanístico, como de seguridad y protección de las personas. En el primer caso, se encuadra el ámbito de la seguridad vial, con la nueva señalización en nuestras calles para circular por la derecha y seguir las normas sanitarias, la ampliación de carriles bici para fomentar desplazamientos seguros y sostenibles, la pacificación del tráfico, la higienización especial de mobiliario urbano, de parques y equipamientos, etc. Y evidentemente, tiene que ver de forma más específica, con la protección de las personas ante situaciones que pueden poner en riesgo su integridad y que nos corresponde gestionar como responsables públicos. Se hace imprescindible (lo ha sido siempre y ahora aún más), la atención y presencia activa de nuestra policía local para garantizar que todos y en todos los ámbitos mantenemos la alerta y las medidas de seguridad, con el refuerzo de agentes cívicos que asesoran e informan a la ciudadanía. Estamos trabajando de forma coordinada con otros cuerpos de seguridad en ámbitos que nos preocupan especialmente, como la lucha contra la ocupación de viviendas de forma fraudulenta, combatir la violencia machista o reforzar las estructuras sociales para evitar situaciones de riesgo a colectivos vulnerables y garantizar los derechos individuales. La ciudad debe ser un marco de referencia en el que nos sintamos seguros, y para ello, es importante un nivel de coordinación y de corresponsabilidad individual y colectiva que nos permita tener confianza. La fuerza de la comunidad es importante en estos tiempos, la solidaridad, el respeto y la unidad de esfuerzos es lo que nos permitirá avanzar en todos los sentidos y afrontar el futuro con esperanza.

25 de setembre de 2020

Espacios sin coches para el fin de semana

Esta semana ha acabado la Semana Europea de la Movilidad, que a pesar de la situación actual, sigue subrayando la importancia de caminar hacia un futuro más sostenible en la UE, y por extensión, en el mundo.

Han quedado al margen fiestas y actividades de otros años, pero sus compromisos siguen presentes. Durante todo el fin de semana, tal y como ha sucedido en los últimos meses, se mantiene restringido el tráfico en diversas calles de nuestra ciudad. La medida fue provisional, durante la desescalada, para ganar espacio a los coches en todos los barrios de la ciudad, aunque decidimos mantenerla, por su buena acogida. De momento, como es lógico, se ha dejado para más adelante la programación de actividades de dinamización y de juegos que los acompañaban.

Además, como apunté este lunes, se han valorado las diferentes medidas de pacificación del tráfico y, en algunos casos, ya se ha previsto convertirlas en definitivas. Son medidas que pueden contribuir a dibujar nuevas líneas de trabajo en el proyecto Cornellà Natura, un cambio necesario en prioridades y plazos dadas las circunstancias actuales.

21 de setembre de 2020

Parálisis, no. Pero riesgos, tampoco.

Afrontar la pandemia en todas sus caras nos ha ocupado el 100% de nuestro tiempo, de nuestras prioridades, desde el pasado mes de marzo. Más allá de los meses de confinamiento, en que el esfuerzo del Ayuntamiento estaba dedicado a cuestiones básicas, proteger la seguridad y el funcionamiento de los servicios, la limpieza y desinfección general, habilitar mecanismos de atención a personas vulnerables, y establecer medios seguros de contacto; después, en buscar estímulos para la economía local y nuevos protocolos de protección en el espacio público.

Ahora bien, la pandemia no da tregua, y ya vemos que va a ser imprudente cantar victoria en cualquier lugar del mundo hasta que no exista una vacuna eficaz que se pueda administrar de forma general. Controlar los contagios, por ahora, sólo se consigue con serenidad, sentido común y responsabilidad, pero el riesgo cero no existe. Y soy consciente que ante una situación excepcional como la que hemos estado viviendo, hay cuestiones que pueden parecer inexplicables.

Es nuestra responsabilidad retomar el pulso de la acción municipal, en un curso que va a estar marcado por la incerteza. Ante esta, va a ser complicado definir como será la línea de trabajo de los próximos meses, aunque no podemos dejarnos caer en la inacción; asumir una parálisis de la gestión, no, en ningún caso.

Pero tampoco vamos a fomentar el riesgo ni obviar medidas de seguridad donde haga falta. Eso, menos todavía. Menospreciar los riesgos de esta enfermedad es poner vidas en juego.

Por ello, debemos afrontar la situación de forma consecuente. Lo que no sea imprescindible, deberá esperar. Por muy seguros que estemos, y de la efectividad de las medidas de seguridad aplicadas, vamos a tener que convivir con nuevas situaciones de rebrote, por lo que, vuelvo a subrayar, es tarea común actuar con serenidad, sentido común y responsabilidad.

En el ámbito de la gestión municipal, al Ayuntamiento le corresponde retomar sus prioridades, que establecimos hace poco más de un año, al inicio del mandato.

La seguridad de nuestra ciudad a todos los niveles, individual y colectiva, desde insistir en el civismo, y la lucha contra mafias inmobiliarias, hasta el combate contra la violencia machista.

La protección del medio ambiente, integrada en el crecimiento de la ciudad para hacerla más verde y sostenible, dentro de la clave de los proyectos del programa Cornellà Natura.

Y una tercera prioridad es la lucha, nuestra lucha, ni nueva ni vieja, el afrontar y combatir las desigualdades e injusticias, para que las consecuencias económicas de la crisis no se cronifiquen de nuevo en los colectivos especialmentes vulnerables.