15 d’octubre de 2012

Un ejercicio de responsabilidad

Hace unos días los diarios se hacían eco de la Encuesta de Condiciones de Vida y Hábitos de la Población 2011 de la Diputación de Barcelona. Los datos son inquietantes: cerca del 30% de los catalanes están en riesgo de exclusión social por su nivel de pobreza y a más de la mitad les cuesta llegar a fin de mes, por no mencionar la tasa de paro.
Son datos que nos preocupan enormemente a los que tenemos la responsabilidad de gobernar, de elaborar presupuestos y de adaptarnos a esa nueva realidad con unos recursos cada vez más escasos. Seguramente tendremos que replantearnos muchas cosas en un futuro inmediato para dar respuesta a los casos de mayor urgencia y para poner freno a una desigualdad social que va en aumento. Por eso, es importante ser consciente de que estamos en un momento crucial en el que no hay sitio para la demagogia, ni para desviar la atención. La situación es seria y requiere compromisos firmes, actuaciones concretas y soluciones eficaces.
El jueves estuve en la presentación de las fiestas de Sant Ildefons, un barrio que también es una fotografía muy real de la sociedad actual. Un barrio que como apuntó el pregonero de las fiestas, el escritor y economista Josep Nadal, ha sido y es un ejemplo de superación, de trabajo, de lucha y de convivencia. Hace treinta o cuarenta años la situación no era mejor que ahora y supimos salir adelante, levantar ciudades con servicios y equipamientos que han mejorado la calidad de vida de las personas. Nadie nos ha regalado nada, ha sido fruto del trabajo y del esfuerzo. Si entonces salimos adelante, ahora lo volveremos a hacer. Sabemos cómo hacerlo, somos propietarios de nuestras ideas, de nuestro trabajo, de nuestras conquistas y no queremos ser esclavos de los mercados. Tenemos que trabajar y luchar. Pero es evidente que debe ser con la voluntad y la implicación de todos los estamentos y administraciones.