13 d’octubre del 2020

Urgen medidas contra la ocupación ilegal de viviendas

La ocupación ilegal de viviendas se ha convertido en los últimos años en un problema importante y preocupante para las comunidades de vecinos y para los ciudadanos, así como para los gobiernos locales, porque se pone en riesgo la convivencia y la seguridad de las personas.

El crecimiento de estas acciones delictivas en los últimos meses hace imprescindible que las administraciones competentes tomen cartas en el asunto de forma inmediata y se revisen las políticas de vivienda para atajar estos y otros problemas. Con esta inquietud, aprobamos una moción en el pleno del mes de septiembre con el objetivo de instar e insistir al Govern de la Generalitat a tomar medidas inmediatas que regulen y actúen contra esta ocupación ilegal, que en muchos casos se realiza por parte de grupos de extorsión que se aprovechan de los colectivos más vulnerables.

En Cornellà llevamos años impulsando medidas en materia de vivienda como la promoción de vivienda social, la creación de una bolsa de pisos vacíos puesta a disposición de los ciudadanos para poder ocuparlos de forma legal con las garantías que eso supone, o con asesoramiento y soporte a la ciudadanía a través de la Oficina Local de Vivienda. Pero nos faltan competencias para poder actuar de forma rápida y eficaz en los casos de ocupación ilegal, una medida que reclamamos de forma persistente.

Además de que se hace imprescindible el impulso inmediato de políticas de vivienda eficaces, por parte de la Generalitat, con más recursos y el fomento de la coordinación entre administraciones para abordar las diferentes tipologías de ocupación.

Es un tema que genera alarma social y que debemos abordar lo antes posible para evitar que se convierta en una práctica habitual por parte de grupos extorsionadores que se aprovechan de la fragilidad de la legislación y de la debilidad de las personas más vulnerables.

5 d’octubre del 2020

Paràlisi, no. Però riscos, tampoc (III). Protegir a les persones

La pandèmia ha posat en crisi tot el nostre sistema econòmic i social. Una crisi sense precedents que ataca de forma més dura als col•lectius més desfavorits i també a milers de treballadors inclosos en reduccions temporals d'ocupació, petit comerç, autònoms i petites empreses, i que acaba posant en risc la supervivència de les persones, principalment d'aquelles que ja vivien al límit abans de la COVID-19.

I amb aquest escenari els poders públics hem de ser capaços de trobar solucions, evitar baralles polítiques i demagògiques que perjudiquen encara més als que més pateixen, i no és just. Hem d'estar a l'alçada i articular mesures perquè ningú es quedi enrere. Durant la crisi econòmica de 2008 ja van haver col•lectius que vam patir, i nosaltres amb les competències i recursos municipals vam adoptar mesures per evitar l’escletxa social, per intentar desenvolupar mecanismes de suport i elements com l'Acord Social contra la Crisi, amb el consens dels ens socials, entitats i col•lectius de la ciutat per treballar colze amb colze i articular recursos per als que més van patir.

I ara, quan la crisi és sanitària i econòmica, la sensibilitat ha de ser encara més incisiva, perquè està en joc la vida de les persones. Des del consistori vam començar des del minut zero de la pandèmia a protegir als col•lectius més desfavorits, vam adoptar mesures immediates per minvar els efectes d’aquesta crisi entre la ciutadania. Vam crear una Organització Municipal Excepcional (OME), encarregada d'atendre al màxim les situacions personals i col•lectives de major vulnerabilitat, i vam aprovar un Pla de Xoc Econòmic de 3,6 milions d'euros, amb un fons de contingència d’1 milió d’euros per no deixar a cap persona sense assistència o cobertura dels serveis bàsics.

I des de llavors no hem parat. No podem parar. Perquè la nostra prioritat són les persones i el seu benestar. Les nostres prioritats es focalitzen en evitar aquestes desigualtats en la mesura del possible. Hem reorganitzat serveis municipals, hem adoptat mesures econòmiques i socials, i continuarem promovent iniciatives com la targeta moneder, per impulsar el comerç local i bonificar als consumidors, per exemple, a més d’oferir orientació, suport i serveis en tots els àmbits on tenim competències.

La urgència dels esdeveniments exigeix actuacions immediates a nivell supramunicipal, i la seva sostenibilitat en el temps demana un gran acord social, un consens polític en el que tothom remi en la mateixa direcció, perquè d’una altra manera serà molt complicat sortir d’una crisis, de la qual, en aquests moments tan sols veiem la punta de l’iceberg.

28 de setembre del 2020

Parálisis no. Pero riesgos, tampoco (II). Seguridad

La seguridad es un término que en tiempos de la pandemia adquiere una doble perspectiva. Por un lado, la que tiene que ver con la responsabilidad personal de seguir las normas de prevención dictadas por las autoridades sanitarias, para protegernos y proteger a nuestros familiares y vecinos. Las distancias de seguridad, el cumplimiento de las limitaciones en las reuniones sociales, el uso obligatorio de las mascarillas, etc. Y, de otro lado, desde un punto de vista municipal, tiene que ver tanto con medidas de carácter urbanístico, como de seguridad y protección de las personas. En el primer caso, se encuadra el ámbito de la seguridad vial, con la nueva señalización en nuestras calles para circular por la derecha y seguir las normas sanitarias, la ampliación de carriles bici para fomentar desplazamientos seguros y sostenibles, la pacificación del tráfico, la higienización especial de mobiliario urbano, de parques y equipamientos, etc. Y evidentemente, tiene que ver de forma más específica, con la protección de las personas ante situaciones que pueden poner en riesgo su integridad y que nos corresponde gestionar como responsables públicos. Se hace imprescindible (lo ha sido siempre y ahora aún más), la atención y presencia activa de nuestra policía local para garantizar que todos y en todos los ámbitos mantenemos la alerta y las medidas de seguridad, con el refuerzo de agentes cívicos que asesoran e informan a la ciudadanía. Estamos trabajando de forma coordinada con otros cuerpos de seguridad en ámbitos que nos preocupan especialmente, como la lucha contra la ocupación de viviendas de forma fraudulenta, combatir la violencia machista o reforzar las estructuras sociales para evitar situaciones de riesgo a colectivos vulnerables y garantizar los derechos individuales. La ciudad debe ser un marco de referencia en el que nos sintamos seguros, y para ello, es importante un nivel de coordinación y de corresponsabilidad individual y colectiva que nos permita tener confianza. La fuerza de la comunidad es importante en estos tiempos, la solidaridad, el respeto y la unidad de esfuerzos es lo que nos permitirá avanzar en todos los sentidos y afrontar el futuro con esperanza.