15 de setembre de 2014

Una modificación legislativa inoportuna

El Gobierno del PP, aprovechándose de su mayoría absoluta en el Congreso y cuando estamos a tan sólo unos meses de las elecciones municipales, mantiene su intención de seguir adelante con la reforma de la Ley Electoral para garantizar que el alcalde o alcaldesa de la lista más votada, sin superar el 50% de los votos, pueda serlo con mayoría absoluta.
Resulta totalmente insostenible e inadecuado proponer cambios de tanto calado sin alcanzar el acuerdo de todas las fuerzas políticas, sin diálogo, ni pacto y consenso, porque así es como se construyen las reformas electorales que nos afectan al conjunto de la ciudadanía.
Los municipios españoles han sido desde 1979 la expresión más evidente de la llegada de la democracia a nuestro país: miles de regidores y regidoras, de alcaldes y alcaldesas, elegidos por sus vecinos y vecinas accedían a los gobiernos de los ayuntamientos siendo los primeros y principales motores de las grandes transformaciones del país y dando respuestas a las demandas y retos de la sociedad, desde la proximidad y la voluntad de servicio público puro y duro. Y es imprescindible conservar este papel, garantizado durante todo este período por un sistema electoral que, sin ser perfecto, ha permitido que las opciones políticas significativas en que se organiza la ciudadanía en cada municipio hayan configurado mayorías de gobierno local con un apoyo mayoritario del voto popular a través de un sistema de representación, respetando la proporcionalidad contemplada en la Constitución Española.
La propuesta del PP no obedece a una petición social ni política, sino que responde a una iniciativa interesada y claramente partidista para su propio beneficio electoral, una sociedad que reclama serias y profundas reformas no puede ser tratada con un paréntesis construido sobre una precariedad. Considero que no se pueden cambiar las reglas del juego por interés propio, sin reflexión, ni consenso, al final del partido. La ciudadanía merece respeto y que se utilicen adecuadamente los mecanismos que en democracia se deben articular para beneficiar al conjunto de ciudadanos y ciudadanas. De nuevo el PP intenta utilizar su mayoría absoluta para debilitar la representatividad local.