15 de maig de 2013

CRUÏLLES DE SENTITSPromotor de emociones

Torcuato es un hombre que no espera a que otros creen por él, siempre ha sido un emprendedor. Vive en el Pedró, es un hombre mayor, jubilado del trabajo, pero no de la vida. Nos conocemos desde hace unos cuantos años, he comido en su casa y la experiencia vivida le permite ser rehén exclusivamente de su afabilidad y compromiso con los suyos. No echa en falta nada, pero sabe lo que le gustaría cambiar. Siempre tiene una sonrisa y una pregunta adecuada en el momento y en el lugar en el que te encuentras con él. Eso fue lo que nos ocurrió hace tres semanas, cuando coincidimos en un acto en Sant Ildefons, me explicó que había construido un huerto para los niños en la escuela Ignasi Iglesias, donde van sus nietos, y me invitó a verlo. Ayer martes fui, nueve terrarios repletos de plantas con diferentes productos, boniatos, habas, tomates, lechugas, garbanzos, fresas y muchas más legumbres y verduras. Afable, explicaba a los alumnos de sexto en qué consistía cada planta, atentos algunos a sus explicaciones, otros más inquietos, escuchaban enlazando sus palabras con sus realidades; mientras otros alejaban su mirada más allá de la cubierta de Can Carbonell. Torcuato disfruta, vive y comparte sus emociones expresadas a través de ese pequeño huerto, pero en el fondo, un espectador como yo sabe reconocer a un gran hombre y una buena persona, enfundado en un promotor de emociones.