27 de gener de 2020

Responsabilidad ante las necesidades de la ciudad

Quiero finalizar la panorámica sobre los presupuestos municipales que Cornellà ha aprobado para este 2020, esbozando su vertiente más social, el gasto que tiene intervención directa en las personas, su formación, su protección. Son unos presupuestos pensados para hacer frente a una situación de incertidumbre económica, y aprobados cuando todavía no sabíamos –y seguimos sin saber, realmente– cómo se concretarán los presupuestos de la administración central y autonómica.

Más de un 30% de las cuentas municipales se destinan, desde diferentes áreas, a favorecer la igualdad y evitar la fractura social. Fortaleciendo los servicios sociales para los colectivos más vulnerables, la educación, la cultura y el impulso de hábitos de vida saludable. Todo ello, con prudencia y responsabilidad, en especial ante las inversiones, sin acogernos a la deuda, y confiando fundamentalmente en los recursos propios.

Esta contención no nos va a impedir conseguir contar con dos nuevas bibliotecas, que finalizarán este año, en Almeda y Fontsanta-Fatjó. En las inversiones de para 2020, está incluida la dotación de mobiliario y el fondo documental. También hay un importante partida para la nueva Escuela de Música, que estará situada en Can Bagaria, y se dará un nuevo impulso al proyecto de la Escuela de Humanidades.

Si los equipamientos son importantes, también lo es el capital social y humano de la ciudad, lo he explicado en otras ocasiones enmarcado en el proyecto Cornellà Humana. Y ahí quiero destacar el aumento, alrededor de un 15%, de las subvenciones destinadas a entitades y asociaciones de todos los ámbitos: cultural, deportivo, solidario, social, proyectos destinados a los más vulnerables, educativos…

Tanto en equipamientos como en apoyo a la actividad ciudadana, consolidar lo que tenemos nos permitirá afrontar con bases sólidas el futuro. Nos advierten que estamos en el umbral de una nueva recesión; ha sido muy importante, en nuestra ciudad, contar con estas bases para resistir la última crisis, contar con un compromiso ciudadano fuerte, con un tejido social que fuera capaz de responder, ante situaciones complicadas y críticas, en ocasiones.

Por eso, insistiremos en la promoción del empleo y de la actividad empresarial, sin dejar de mantener los recursos destinados a ayudas sociales en todos los ámbitos, para proteger la cohesión social de la ciudad y a los más vulnerables.

Prudentes, pero consolidando todo aquello que nos permite ser una ciudad donde nos gusta vivir, que desamos proteger y defender porque es nuestro espacio común.